Había nacido para creer en lo que fuera posible siempre que fuera para el bien universal y sobretodo debía existir para escuchar la creencias de los demás, como también sus deseos.
A través de mi verdadero ser tenía que sentir todos esos pensamientos y sentimientos puros, comprenderlos y llevarlos a cabo para los demás.
No podía ser visto por nadie más que por los animales y en especial los pájaros que escuchaban nuestros cantos e intentaban imitarnos. Gracias a sus ansias porque nosotros escuchados por los seres humanos y por todos en general encontraban alimento allá donde nosotros los guiábamos. Incluso en estos tiempos de caos lo siguen haciendo y siguen teniendo su merecido alimento.
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